SPIKE JONZE presents:


Si es verdad que a causa de Avatar los cines no van a arriesgarse a proyectar una película honesta, carente de pretenciones y cuyo director claramente no busca batir otro éxito en taquilla a diferencia de James Cameron, entonces Where the wild things are, de Spike Jonze, no verá la luz en las salas mexicanas. Una verdadera lástima para todos aquellos que han esperado con inquietud, la adaptación cinematográfica de Jonze al libro de Maurice Sendak, pues ya desde los trailers, la caracterización de los monstruos generó muy buenas expectativas.

La pregunta que se hizo cualquier persona que ya haya leído Where the wild things are, probablemente tuvo que ver con la forma en la que Spike Jonze lograría llevar a la pantalla grande un libro ilustrado que ni siquiera llega a las 30 páginas. El director no sólo se vería obligado a crear diálogos y situaciones que le dieran mayor consistencia a una historia ilustrada convertida en un largometraje, también tendría que enfrentarse a la parte visual, y es que los dibujos de Maurice Sendak son icónicos, una verdadera joya en la ilustración infantil.

El camino que Spike Jonze encontró para adaptar Where the wild things are podría condensarse en un solo término: catarsis, y es que Jonze muestra la historia de un niño dolido por la separación de sus padres que se protege del dolor con un disfraz de lobo. Sin embargo, la falsa piel de lobezno no es suficiente pues él sigue siendo Max, un niño frágil y sensible por la fragmentación de su familia; un contexto real que permite justificar el viaje imaginario de Max a una isla habitada por terribles criaturas.

La aventura de Max termina convirtiéndose en una analogía fantástica de su vida real. Los monstruos son como él, seres tristes que descargan sus frustraciones con gritos, berrinches y acciones violentas. Por supuesto, Max aprovecha la ingenuidad de las criaturas y se impone como el más fuerte del grupo, pero tras convivir con ellos se identifica con sus miedos, tristezas y preocupaciones.

Spike Jonze logra construir una historia emotiva, real. El que Max esté lejos de su hogar le permite valorar lo que los monstruos buscan en todo momento: “estar siempre juntos”. Si bien, es con ellos con quienes desfoga toda su carga emocional, también es por ellos que logra ubicarse. Sobre todo, gracias al monstruo Carol que cobra especial importancia para Max. Ambos se identifican mutuamente desde su primer encuentro, sin embargo, ambos también están fuera de control.

Where the wild things are es una historia basada en el libro infantil del mismo nombre, publicado en 1963. Pese a la censura que recibió el libro por parte de algunos padres de familia, la historia e ilustraciones de Maurice Sendak se convirtieron en un clásico. El reto al que debió enfrentarse Spike Jonze no sólo tuvo que ver con el traspaso del texto al lenguaje cinematográfico, también se relacionó con las expectativas de los lectores que ante una adaptación, creen que irán a ver una ilustración del libro. Lo que hay que entender de esta versión cinematográfica, es que Jonze no hace una adaptación fiel, sin embargo, capta de una manera extraordinaria la personalidad de Max y lo representa tan terrible como a esos monstruos que en un principio se lo quieren comer.

El salvaje viaje de Max fue ambientado por otra chica salvaje del rock: Karen O, quien escribió toda la música. No sorprende entonces que la banda sonora de Where the wild things are se convierte en un elemento esencial del filme al lograr enfatizar las emociones encontradas de cada uno de los personajes.

Pese al temor que la Warner BROS expresó sobre el filme (no lo encontraron muy amigable para los niños), Maurice Sendak opinó lo contrario en cuanto la vio: “I’ve never seen a movie that looked or felt like this. And it’s [Spike Jonze's] personal ‘this.’ And he’s not afraid of himself. He’s a real artist that lets it come through in the work. So he’s touched me. He’s touched me very much.


© 2010.
Ilustración de Ximena Cuenca.




0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada