Ensayo y error para un discurso

Escribir sobre el amor. Cosa más difícil:
Dejarse caer vs. Replegarse.
Lanzarse sin medir vs. Medirse sin lanzarse.
¡Sólo salta!
Le dice un extraño a otro.
Pero al momento de saltar, las piernas flaquean, el corazón se excita.
Tú me gustas, yo te gusto. ¿Quién salta primero?

Siempre hay un valiente y un cobarde.

Pienso en el discurso que debo escribir, en las proyecciones de la niñez cuando jugábamos a ser las madres de un par de muñecas y ninguna de las dos sabía siquiera quién aprendería primero a escribir con pluma. Pienso en ti y en mí cuando nos peleábamos cada verano para ver quién era la más alta. Pienso en ti, amiga, y se me ocurren las frases más trilladas, melosas y cursis para una ocasión única en la que todos, absolutamente todos, tendremos los ojos puestos en ti cuando digas que sí.

Yo soy del bando cobarde; tú del bando valiente.
Has decidido bien a entregar tu vida entera y me pongo de pie.
Tengo la certeza que me secaré unas lágrimas cuando vuelvas a decir que sí, sí y sí, en la salud y la enfermedad, ¡positivamente!
Pero cómo no irás a hacerlo si te has encontrado con alguien que se ha entregado por completo también.

Ensayo, error, ensayo.
Busco las palabras perfectas para tu día perfecto.
¿Y si sólo te dijera: hagan lo suyo, entréguense, vívanlo?

Aún, eramos unas niñas.

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