La semana pasada escuché en el noticiero de Carmen Aristegui que dos camarógrafos de Reporte Índigo fueron consignados a las autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) cuando los escoltas de Genaro García Luna, titular de dicha Secretaría, los sorprendieron “grabando a su hija” en las inmediaciones de su propiedad. Aunque los presuntos sospechosos se identificaron como empleados de la empresa Televisión por Cable (TVC), fueron puestos a disposición del Ministerio Público. Y es que meses atrás, la familia García Luna ya había tenido un atentado por parte de un comando armado.
No obstante, pese a los desafortunados antecedentes contra la familia García Luna, tampoco fue de extrañar la reacción del titular de la SSP, quien siempre ha sido una figura pública muy controvertida. En este caso en particular, Reporte Índigo investigaba sobre la casa que Genaro García Luna está construyendo en el fraccionamiento Jardines de la Montaña y cuyo valor estimado es de 20 millones de pesos (dinero que además, se presume de negocios turbios).
La opinión pública se dividió frente al caso. Que si Genaro García Luna estaba en el derecho de proteger su privacidad, que si los camarógrafos sólo cumplían con su trabajo; sin embargo, este caos mediático puso en mesa de debate un problema más complejo: el riesgo que representa hoy en día ejercer el periodismo en México.
Los comunicadores ya no sólo son intimidados, amenazados, torturados o encarcelados; también son silenciados de forma permanente.
Cifras alarmantes del país donde nunca pasa nada
México se ha convertido en el país más inseguro de América Latina para ejercer el periodismo, incluso sobre países con problemas de libertad de expresión como Honduras, Colombia, Cuba o Venezuela. Tan solo en 2009 se registraron varias agresiones contra 183 periodistas, 19 medios de comunicación, además de 13 homicidios. En lo que va hasta mayo de 2010, ya hay registrados 7 asesinatos.
De acuerdo a la Federación Internacional de Periodistas (FIP) con sede en Bélgica, la tendencia mundial indica una disminución en la muerte de periodistas mientras que en México se ha acrecentado. En Irak, que vive en guerra civil desde hace unos años, el promedio de homicidios ha descendido y este año tampoco se ha registrado ni uno solo en Filipinas, que es otro país sumamente peligroso para la profesión.
Desafortunadamente, en México no es de extrañarse que los atropellos cometidos contra los periodistas se ligan de manera directa al incremento de violencia por el narcotráfico, de forma tal que los estados más inseguros para el periodismo son Oaxaca, Veracruz, Michoacán y Chihuahua. Tampoco es de extrañarse que aumentaron a partir de la inútil “cruzada contra el narcotráfico”, iniciada en este sexenio por el presidente Felipe Calderón.
Este 3 de mayo, con motivo al Día Internacional de la Libertad de Prensa, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos publicó algunas cifras demoledoras, las más significativas: desde 1999 se han abierto más de 600 quejas por violaciones a periodistas y en los últimos años han sido asesinados 62. El asunto más agrio de esta situación es la impunidad que existe al respecto, pues los trámites burocráticos sobrepasan a la capacidad de las autoridades para resolver estos casos.
La casa de periodistas en París
En el número 486 de la revista Día Siete leí un artículo titulado “Periodistas en tregua” en el que Cristina Ávila-Zesatti escribe sobre un albergue para periodistas. Este espacio conocido como “La Maison des Journalistes”, sirve como refugio para 30 comunicadores de todo el mundo que se han visto obligados a huir de sus países para salvar sus vidas.
Fundada en 2002 por los comunicadores franceses Danièle Ohayon y Philippe Spinau, La Maison des Journalistes ha recibido a 162 periodistas procedentes de 47 distintos países. Plumas torturadas, mutiladas o perseguidas por gobiernos, militares o redes criminales, estos periodistas acuden al número 35 de la calle Cauchy en París, muchas veces con daños físicos y psicológicos irreversibles.
En este albergue no sólo se les acoge para brindarles protección, asimismo se les da clases de francés, atención médica, tratamiento psicológico, una abogado para los trámites de asilo político, alimentación, transporte, una guía para conseguir trabajo en Francia y un medio para expresarse de nuevo, sin temor: L’Oeil de l’exilé, con versión impresa y digital. Lo más increíble de todo es que son los grandes emporios franceses de comunicación quienes aportan 300 mil euros anuales para el mantenimiento de La Maison des Journalistes; otras organizaciones como Reporteros sin Fronteras, aportan por ejemplo para las necesidades jurídicas de los refugiados.
¿Necesitamos una Casa para Periodistas en México?
Si La Maison des Journalistes surgió como una iniciativa para auxiliar a todos los comunicadores que se arriesgan en aras de exponer situaciones irregulares, ¿no sería lógico que en México debiera existir también una protección similar a los periodistas que cada día están más vulnerables en el ejercicio de su trabajo? Hoy en día, es insostenible que el crimen organizado, la impunidad y los funcionarios corruptos se fortalezcan, en tanto que los portavoces de la población deban quedar silentes por temor a sufrir de algún daño.
No es ilógico que los medios de los estados más violentos del país han dejado de cubrir cierto tipo de noticias, ni que las muertes de sus propios compañeros de comunicación sean archivadas al instante para evitar llegar al hilo negro por el que terminaron acribillados. Podrían correr con la misma suerte.
¿Una Casa de Periodistas en México representaría una guarida segura para nuestros periodistas? Probablemente, a los 3 meses explotaría misteriosamente.
Quien sabe por qué si aquí nunca pasa nada.
Referencias:
http://alertaperiodistica.com.mx/un-periodista-al-servicio-de-garcia-luna.html
http://estepais.com/site/?p=27504
http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/76777
http://www.eluniversal.com.mx/notas/667785.html
http://www.elsemanario.com.mx/news/news_display.php?story_id=15360
http://www.oem.com.mx/elmexicano/notas/n1569387.htm
http://vivirmexico.com/2010/05/62-periodistas-muertos-en-10-anos-cndh
http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/70147/persiste-impunidad-mientras-continuan-asesinatos-de-periodistas-en-mexico/
© 2010. Ximena Cuenca.
No obstante, pese a los desafortunados antecedentes contra la familia García Luna, tampoco fue de extrañar la reacción del titular de la SSP, quien siempre ha sido una figura pública muy controvertida. En este caso en particular, Reporte Índigo investigaba sobre la casa que Genaro García Luna está construyendo en el fraccionamiento Jardines de la Montaña y cuyo valor estimado es de 20 millones de pesos (dinero que además, se presume de negocios turbios).
La opinión pública se dividió frente al caso. Que si Genaro García Luna estaba en el derecho de proteger su privacidad, que si los camarógrafos sólo cumplían con su trabajo; sin embargo, este caos mediático puso en mesa de debate un problema más complejo: el riesgo que representa hoy en día ejercer el periodismo en México.
Los comunicadores ya no sólo son intimidados, amenazados, torturados o encarcelados; también son silenciados de forma permanente.
Cifras alarmantes del país donde nunca pasa nada
México se ha convertido en el país más inseguro de América Latina para ejercer el periodismo, incluso sobre países con problemas de libertad de expresión como Honduras, Colombia, Cuba o Venezuela. Tan solo en 2009 se registraron varias agresiones contra 183 periodistas, 19 medios de comunicación, además de 13 homicidios. En lo que va hasta mayo de 2010, ya hay registrados 7 asesinatos.
De acuerdo a la Federación Internacional de Periodistas (FIP) con sede en Bélgica, la tendencia mundial indica una disminución en la muerte de periodistas mientras que en México se ha acrecentado. En Irak, que vive en guerra civil desde hace unos años, el promedio de homicidios ha descendido y este año tampoco se ha registrado ni uno solo en Filipinas, que es otro país sumamente peligroso para la profesión.
Desafortunadamente, en México no es de extrañarse que los atropellos cometidos contra los periodistas se ligan de manera directa al incremento de violencia por el narcotráfico, de forma tal que los estados más inseguros para el periodismo son Oaxaca, Veracruz, Michoacán y Chihuahua. Tampoco es de extrañarse que aumentaron a partir de la inútil “cruzada contra el narcotráfico”, iniciada en este sexenio por el presidente Felipe Calderón.
Este 3 de mayo, con motivo al Día Internacional de la Libertad de Prensa, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos publicó algunas cifras demoledoras, las más significativas: desde 1999 se han abierto más de 600 quejas por violaciones a periodistas y en los últimos años han sido asesinados 62. El asunto más agrio de esta situación es la impunidad que existe al respecto, pues los trámites burocráticos sobrepasan a la capacidad de las autoridades para resolver estos casos.
La casa de periodistas en París
En el número 486 de la revista Día Siete leí un artículo titulado “Periodistas en tregua” en el que Cristina Ávila-Zesatti escribe sobre un albergue para periodistas. Este espacio conocido como “La Maison des Journalistes”, sirve como refugio para 30 comunicadores de todo el mundo que se han visto obligados a huir de sus países para salvar sus vidas.
Fundada en 2002 por los comunicadores franceses Danièle Ohayon y Philippe Spinau, La Maison des Journalistes ha recibido a 162 periodistas procedentes de 47 distintos países. Plumas torturadas, mutiladas o perseguidas por gobiernos, militares o redes criminales, estos periodistas acuden al número 35 de la calle Cauchy en París, muchas veces con daños físicos y psicológicos irreversibles.
En este albergue no sólo se les acoge para brindarles protección, asimismo se les da clases de francés, atención médica, tratamiento psicológico, una abogado para los trámites de asilo político, alimentación, transporte, una guía para conseguir trabajo en Francia y un medio para expresarse de nuevo, sin temor: L’Oeil de l’exilé, con versión impresa y digital. Lo más increíble de todo es que son los grandes emporios franceses de comunicación quienes aportan 300 mil euros anuales para el mantenimiento de La Maison des Journalistes; otras organizaciones como Reporteros sin Fronteras, aportan por ejemplo para las necesidades jurídicas de los refugiados.
¿Necesitamos una Casa para Periodistas en México?
Si La Maison des Journalistes surgió como una iniciativa para auxiliar a todos los comunicadores que se arriesgan en aras de exponer situaciones irregulares, ¿no sería lógico que en México debiera existir también una protección similar a los periodistas que cada día están más vulnerables en el ejercicio de su trabajo? Hoy en día, es insostenible que el crimen organizado, la impunidad y los funcionarios corruptos se fortalezcan, en tanto que los portavoces de la población deban quedar silentes por temor a sufrir de algún daño.
No es ilógico que los medios de los estados más violentos del país han dejado de cubrir cierto tipo de noticias, ni que las muertes de sus propios compañeros de comunicación sean archivadas al instante para evitar llegar al hilo negro por el que terminaron acribillados. Podrían correr con la misma suerte.
¿Una Casa de Periodistas en México representaría una guarida segura para nuestros periodistas? Probablemente, a los 3 meses explotaría misteriosamente.
Quien sabe por qué si aquí nunca pasa nada.
Referencias:
http://alertaperiodistica.com.mx/un-periodista-al-servicio-de-garcia-luna.html
http://estepais.com/site/?p=27504
http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/76777
http://www.eluniversal.com.mx/notas/667785.html
http://www.elsemanario.com.mx/news/news_display.php?story_id=15360
http://www.oem.com.mx/elmexicano/notas/n1569387.htm
http://vivirmexico.com/2010/05/62-periodistas-muertos-en-10-anos-cndh
http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/70147/persiste-impunidad-mientras-continuan-asesinatos-de-periodistas-en-mexico/
© 2010. Ximena Cuenca.
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