Pequeñas amapolas, llamitas infernales,
¿es que daño no hacéis?
Se apagan y reviven. No puedo tocarlas.
En su fuego pongo las manos. Nada se incendia.- Fragmento de Amapolas en julio, de Sylvia Plath.El 16 de marzo de 2009, el nombre de
Nicholas Hughes Plath le dio la vuelta al mundo tras haberse suicidado en su casa de Alaska con una soga. Pero la atención que se cernió a la figura del biólogo marino no fue por su reputación en el ámbito académico, ni por los proyectos de investigación sobre las pesquerías de Alaska, ni por su labor como profesor de Ciencias del Mar en la Universidad de Alaska Fairbanks. Fue el pasado, la tragedia, el peso de llevar los apellidos Hughes Plath, y es que su madre, la poetisa Sylvia Plath, se había quitado la vida 26 años antes.
Pequeñas llamitas infernales las que
Frieda Hughes Plath ha debido dejar a lo largo de su vida en los féretros familiares: una amapola para Sylvia, dos para Assia y su media hermana Shura, una más para Ted, y la última, para Nicholas, su amado hermano.
Un racimo de pétalos encendidos para ella, sobreviviente.
La pintura y la poesía son, desde hace varios años, sus medios catárticos.
Leche y galletas
La madrugada del 11 de febrero de 1963,
Sylvia Plath ya tenía todo preparado.

Fue a la habitación de sus pequeños hijos Frieda y Nicholas, producto de su matrimonio con el poeta Ted Hughes, y les dejó leche y galletas para que no tuvieran hambre cuando se despertaran al día siguiente.
Buenas noches mis pequeños, les habrá dicho tras cerrar la puerta de su habitación. Luego, se dirigió a la cocina, selló la puerta y abrió la llave del gas.
Dejó inconcluso el aclamado poemario
Ariel, que reordenó su viudo Ted Hughes, pero en cambio, éste destruyó el diario personal de la poetisa al relatar sus últimos meses de vida; le pareció muy triste y que sus pequeños hijos no deberían leerlo.
Yo me encojo día a día, mordisqueada por ambos. Me comen.Los matrimonios Hughes-Plath y Wevill-Gutman se conocieron en 1961;

David Wevill y
Assia Gutman (conocida en el mundo literario como Assia Wevill) también eran poetas. David era el tercer matrimonio de Assia, quien anteriormente estuvo casada con el Sargento John Steel y con el economista Richard Lipsey. David y Assia se casaron en 1960 y al año siguiente, ella y Ted Hughes se convirtieron en amantes.
En el verano de 1962, Sylvia descubrió la infidelidad de su marido y lo echó de su casa en Devon.
El suicidio de Sylvia se alojó como un virus en la autoestima de Assia, pues ésta creía que los amigos y familiares de Sylvia y Ted la culpaban de la disolución del matrimonio. Además, estaban las otras mujeres de Ted: Brendan Hedden y Carol Orchard (su futura segunda esposa), con quienes mantenía una relación paralela a la que tenía con Assia. "Quiero estar contigo. No lo retrases mucho, querido, porque no me será posible retornar a ti. Me habré convertido en una estatua de sal ", decía Assia como resultado del distanciamiento de Ted.
Presa de la depresión en la que estaba inmersa, la discusión que sostuvo con Ted en la mañana del 25 de marzo de 1969 detonó el deseo de terminar con su vida. En la noche del mismo día metió una cama a la cocina y se acostó con Shura, la hija de 4 años que tuvo con Ted. Posteriormente, encendió el horno de gas y repitió el mismo acto suicida que Sylvia.
Assia Wevill tenía 41 años.
El cuervoPoco se sabe de las emociones que explotaron en
Ted Hughes tras las muertes de Sylvia y Assia. Su declaración más conocida al respecto decía: "La muerte de mi primera mujer fue complicada e inevitable. Llevaba en esa pista la mayoría de su vida. Pero la de Assia pudo evitarse. Su

muerte estaba totalmente bajo su control, y fue el resultado de su reacción a la acción de Sylvia ". Los únicos testimonios inmediatos a la muerte de su primera esposa son los poemas “
The howling wolves” y “
Song of a rat”, también se enroló en la misión de publicar todo el trabajo inconcluso de Sylvia Plath. A Shura y Assia les dedicó
Crow: from the life and songs of the crow, una de sus obras más famosas.
Durante muchos años, Ted fue culpado del suicidio de ambas mujeres, aunque las acusaciones más severas versaban sobre Sylvia Plath. Los lectores de la poetisa estaban tan enojados con Ted que llegaron a borrar varias veces su nombre de la tumba de Sylvia, sin embargo, durante 35 años, Hughes se negó a hablar sobre los seis años de matrimonio y se dedicó a proteger a sus hijos Frieda y Nicholas de los medios de comunicación.
El hermetismo de Ted Hughes se fragmentó unos meses anteriores a su muerte, cuando publicó
Birthay Letters, un poemario dedicado a Sylvia Plath. El libro ganó el
Whitbread Poetry Award y sorprendió al mundo de lengua inglesa por la pasión y honestidad con la que retrató a su primera esposa. Finalmente, el laureado poeta falleció de cáncer en 1998, a los 68 años de edad.
Una vida solitaria en AlaskaCon la muerte de Ted Hughes, el triángulo fatal había concluido, sin embargo, en marzo de 2009 Frieda Hughes se enteró del tercer suicidio de la familia. "Con gran pena debo anuncia

r la muerte de mi hermano. Durante algún tiempo había estado luchando contra la depresión", dijo Frieda en un comunicado. Y es que Nicholas fue un hombre solitario, sin mujer ni hijos, diagnosticado como maniaco-depresivo; una condición psiquiátrica que también padeció su madre, aunque en los años sesenta aún se desconocía.
En una entrevista al periódico The Times, Frieda enfatizó la cercanía que padre e hijo mantuvieron, particularmente por su fascinación con el mundo natural, tan característica de la poética de Hughes y tan presente en la profesión de Nicholas.
Llamitas infernalesLas amapolas deben ser unas flores dolorosas para Frieda Hughes Plath,

sobreviviente de una familia trágica y quien a su vez, también ha publicado artículos sobre las batallas que ha enfrentado: trastornos depresivos, anorexia y esclerosis múltiple.
No obstante, Frieda continúa con su labor como escritora y artista plástica. Tal vez, algún día, retrate con sus pinceles a las amapolas de marzo: Sylvia, Assia, Shura y Nicholas.